(entrada escrita desde la tablet y en la parte de atrás de la furgo en movimiento. En casa será debidamente revisada, corregida y actualizada con más fotos y vídeos)

Inicio del día

Pese a despertarnos varias veces durante la noche y descorrer la cortinilla, la suerte no nos ha acompañado pese a tener un cielo despejadísimo. Nos preparamos un contundente desayuno a base de risotto de espárragos, paté, atún y alguna que otra barrita de cereales. El motivo de tal festín es que a las 14 tenemos un trekking por el glaciar Sólheimajökull con Icelandic Mountain Guides y viendo que no hacemos parada para comer, queremos ir con la barriga un poco llena.

Volvemos a la playa

Para evitar que todo el día sea de conducción y metidos en la furgo, y aprovechando que nos viene de camino, paramos en Dyrhólaey, al otro extremo de la playa de Reynisdrangar por la que pasamos ayer. El mar está alterado y el rastro de la espuma contrasta con el negro del acantilado.

Dyrhólaey beach Iceland

Un baño no apetece, sólo mirar el mar

Trekking por el glaciar Sólheimajökull

Mientras planeábamos el viaje, buscamos actividades que sólo se pudieran hacer aquí y entre toda la oferta, nos gustó la idea del trekking por el glaciar. Dado que hay varios glaciares en la isla, es una actividad muy popular y hay diversas empresas que se dedican a ello. El glaciar Sólheimajökull no es de los más grandes (en algunos mapas ni siquiera aparece la mancha blanca) ya que es una extensión del gran Mýrdalsjökull pero está relativamente cerca de Reykjavik, así que nos pilla de camino de vuelta para dejar a la mitad del equipo en el aeropuerto por la noche.

Elección de la empresa

Miramos qué compañías ofrecían el tour y ante igualdad de precios, nos decantamos por Icelandic Mountain Guides por salir con grupos de 8 personas máximo, todos los credenciales de seguridad (aunque dudamos que en Islandia se la jueguen en estos temas) y porque además son partners de Arctic Yeti, así que estaríamos en buenas manos.

Preparativos del trekking

Hemos escogido la salida de las 14 para poder llegar bien, pues nuestros planes de pasar la noche en Jókulsarlön nos daban unas 3h de furgo hasta el glaciar. Llegamos sobre las 13:30 al parking y hacemos un all In, poniéndonos encima todas las capas que llevamos en la mochila, como si fuéramos a embarcar un Ryanair con destino a un país nórdico sólo con equipaje de mano😝
Al lado de la furgo de Icelandic Mountain Guides hay una tarima dónde vamos sentándonos uno a uno para que nuestro guía Pat vaya cogiéndonos el tamaño del crampón. Todos le indicamos nuestro número de pie, pero no sirve de mucho ya que tiene que ajustarlo personalmente como si fuera un patín fisher-price (si eres de los 80 seguro que los recuerdas).

icelandic mountain guides

Para ajustarnos los crampones

Una pareja de ingleses se une a nuestro grupo y los 7 comenzamos a andar hacia el comienzo del hielo por un camino de ceniza volcánica que contrasta con la nieve. Se tardan unos 15 min (tiempo variable en función de la posición del glaciar, ya que se va desplazando) y cualquiera puede llegar hasta la base del hielo. Por el camino nos cruzamos con grupos mucho más numerosos que ya van de retirada y con turistas que no han querido perderse estas vistas.
Y no es para menos: en cada paso que damos nos acercamos más a una mole de color azul claro mezclado con blanco y marrón. El hielo ejerce un extraño poder hipnótico sobre nosotros y no podemos dejar de mirarlo, ni mucho menos de maravillarnos. Como si de un ser vivo se tratase, el glaciar se desplaza y no tiene un tamaño estable, aunque por desgracia y debido al cambio climático está retrocediendo a pasos agigantados😖

Sólheimajokull glacier

Bonita mezcla de tonos

Tras el tutorial sobre cómo ponernos los crampones y andar con ellos, de cómo coger el piolet (“no sois Yoda, así que nada de andar encorvados sobre el piolet” nos da el de cómo sacar fotos. No es un curso de fotografía, de encuadres ni de darle al botón (aunque algunos lo necesitarían…) sino de como estar seguros mientras hacemos la foto:
1. Nada de andar y hacer fotos a la vez
2. Nada de selfies mientras andamos
3. Ojo con el hielo mientras buscamos encuadre
4. Si se nos cae la cámara y patina glaciar abajo, dala por pérdida y no corras tras ella por muy cara que sea.
Parecen obvias y de sentido común, aunque a veces nos olvidamos de nuestra seguridad cuando buscamos la mejor foto (o selfie😓). Preparo el palo y coloco la action cam en bolsillo pectoral, desde donde puedo ir grabando toda la excursión con las manos libres.

Sobre el hielo

Calzados con los crampones empezamos a subir, andando por las vías que las diferentes empresas que operan en el glaciar mantienen de forma conjunta, pues en un clima hostil y en caso de emergencia, todos van a colaborar, poniendo las personas por delante del negocio.
Mientras vamos subiendo tenemos que parar y dejar paso a los grupos que bajan, confirmando que se trata de una excursión muy popular y transitada. Generalmente intentamos evitar todos los tours organizados, pero aquí (evidentemente necesitas conocer el terreno y saber cómo actuar ) no estar solos es el precio que hay que pagar para disfrutar de un lugar tan excepcional, al cuál la gente (unas 30 personas dispersas como máximo, tampoco es que podamos hablar de muchedumbre) no le quita ni un ápice de belleza.

Sólheimajokull glaciar

Vistas mientras subimos

El estrecho camino serpentea entre paredes de hielo azul, dentro de las cuales se pueden ver burbujas de aire que se han quedado atrapadas. Pasamos por debajo de arcos naturales y nos explican que podemos saber la edad del glaciar contando las rayas en las capas de hielo, de igual forma que hacemos con los árboles. Sabia naturaleza🌿
A medida que vamos subiendo empeora el tiempo y empieza a llover, lo que evita que saque la cámara todo lo que me gustaría. Como en Seljanlansfoss, contradicción: una parte de mi quiere captar toda esa belleza e inmensidad para siempre, la otra sólo quiere contemplarlo con toda la tranquilidad que se merece. Ver como el azul se mezcla con el negro de las cenizas, oír crujir el hielo que late bajo tus pies. Sí late y respira. El glaciar cambia su forma con el paso de los días e incluso para los experimentados guías resulta una sorpresa y por desgracia retrocede a una velocidad 10 veces mayor de la que había avanzado. En diferentes puntos del glaciar hay medidores, situados siempre en las mismas coordenadas de gps, por lo que sirven para estudiar el retroceso del glaciar.
La lluvia aprieta y pica en la cara. Hacia arriba se ven las nubes acercarse. Es el momento de iniciar la vuelta antes de que se cumplan las previsiones, lo que hace que nuestro tour sea más corto de lo habitual. Con cuidado de no resbalar, intentas a cada paso realizar una fotografía mental de todo lo que te rodea, esa extensión de hielo bicolor que esperas permanezca por mucho tiempo en tu memoria y por supuesto, en el glaciar.
Cuando al llegar abajo te quitas los crampones, sientes los pies mucho más ligeros. Deshacemos el camino de cenizas hacia el parking, echando de vez en cuando la vuelta atrás a modo de despedida del Sólheimajoküll, mientras la parte superior ha quedado cubierta por la niebla. Si con mal tiempo impresiona, con sol tiene que ser simplemente sobrecogedor.

solheimajokull

Última mirada atrás con la luz ya cayendo

Impacto sobre el medio ambiente

Muchas veces la ambición de las empresas está por encima de la preocupación por el impacto que deja la actividad. Nos corresponde a los turistas tratar de ejercer un turismo sostenible, o por lo menos dejar el menor rastro posible. Pregunté a Pat por el impacto que tiene sobre el glaciar que cada día suba y baje tanta gente. Hay que decir que los guías están pendientes del comportamiento (aunque no son niñeras de nadie) de sus grupos y velan para que nadie cometa “actos vandálicos“. Nos explica que aunque hay un impacto negativo, éste es mínimo comparado con lo que podemos aprender y transmitir, y que la mejor forma de conservar un glaciar es concienciando a la gente, porque hasta que no lo pisas no te puedes imaginar cómo es y sobretodo, ver tan claro el efecto del cambio climático sobre nuestro planeta.

Detalles del tour

El tour que hemos hecho es el Sólheimajökull Glacier Walk,, con un precio de 14900 ISK (unos 121€) por persona.
Según su web, el tour tiene una duración de 3-3,5 horas, de las cuáles 2 se pasan en el hielo. En nuestro caso fue un poco menos ya que cuando llegamos arriba empezó a llover fuerte y la previsión estaba lejos de mejorar😢 Confirmamos que es de dificultad baja, ideal para nosotros que estamos en una forma física pésima😂😂

Hay dos salidas diarias: a las 10am y a las 14, que en nuestra opinión es un poco justa en invierno, cuando el sol se pone a las 15:50 (aunque el ocaso se alarga hasta las 5 aproximadamente) y la vuelta hay que hacerla rápido. Además nuestro guía era un enamorado de la naturaleza islandesa, por lo que las paradas explicativas fueron frecuentes.
Seguro que habrás visto fotos de tours que se meten en cuevas de hielo azul. Aunque depende de la morfología del glaciar y accesibilidad en el momento de hacer la excursión, este tour no es específico de cuevas(avisado quedas, para que no te lleves un chasco luego).

Recomiendan ir abrigados por lo que nosotros hicimos un all In, pero recuerda que hay que andar un poco, así que si eres caluroso como el Residente, déjate una capa en la mochila o acabarás sudando. Asegurate también que la ropa te permite mover cómodamente, a menos que quieras bajar del glaciar haciendo la croqueta. Las botas mejor que sean de caña alta y agarren el tobillo, aunque las mías son bajas y no tuve problemas con los crampones.

Nota: hemos realizado esta excursión como colaboración con Icelandic Mountain Guides, pero las opiniones (y el reflejo de la experiencia vivida en el glaciar) son nuestras.

 

Sobre El Autor

Infectada del virus viajero sin ganas de curarse. Fotógrafa que prefiere viajar sin equipaje. Sinceridad ante todo, escribo sobre experiencias vividas. ¿Te animas a seguirme en mis viajes?

Una Respuesta

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.