Cuando buscas Tailandia, los destinos más habituales son Bangkok, Chiang Mai, Chiang Rai, Sukhothai y el sur. Mae Sot no aparece en ninguna lista, al menos a primera vista.
La primera vez que supe de Mae Sot fue tras leer el artículo de Tailandia Sin Playa en el que hablaba de la Otra Full Moon Party. Allí hablaba de templos, de convivencia pacífica entre diversas religiones, de refugiados birmanos.

Quería visitar Mae Sot, pero en nuestro primer itinerario por el norte lo sustituimos por su primo Mae Hong Son, también cercano a la frontera birmana. Hasta que Sukhothai se cruzó en nuestra planificación, a petición de mi compañera de viaje. Ir a Sukhothai implicaba conducir hacia el sur, la excusa perfecta para acercarnos a Mae Sot, a “sólo” 3 horas en coche.

¿Qué hacer en Mae Sot?

Esa es la pregunta del millón, y a la que guías como Lonely Planet tienen una respuesta escueta. Silvia me preguntó qué plan había y, por primera vez en mucho tiempo, le dije que no había plan: pasear por los mercados,  acercarnos a la frontera y como mucho algún trekking a las cascadas. Ah, y visitar los proyectos de Colabora Birmania, una ong de orígen español que vela por proporcionar una educación a los niños birmanos emigrados. ¿Y no serán demasiadas 2 noches aquí?

¿Entonces? Por qué Mae Sot?

Es difícil explicar que por una vez no buscaba algo que hacer o ver, sinó que me movían las ganas de reencontrarme con un sentimiento, el que siente todo aquel que visita Myanmar. Myanmar fue mi primer gran viaje, mi primera vez en Asia y el primer viaje con mi padre, así que le guardo un cariño muy especial a todo lo que vivimos. Y pensé que aquí podría volver a sentirlo, por estar tan cerca de la frontera y por el hecho de que gran parte de su población la forman refugiados birmanos. Pero, ¿y si las circunstancias les habían borrado esa sonrisa (que yo me tatué en mi muñeca izquierda) llena de bétel? Y si los niños no llevaban tanaka? ¿Y si de este lado de la frontera se les había encogido el corazón?😔

Con todas estas preguntas y el miedo que el viaje fuera en vano dentro de mi cabeza, emprendimos el camino hacia Mae Sot.

Aprender a confiar

Un rojo atardecer nos acompañó en la carretera, sin duda preludio de lo que vendría. Llegamos al Queen’s Palace (que de palace tiene poco) ya de noche con dos noches ya pagadas, y salimos con el coche en busca de la única masajista de quién habíamos encontrado referencias. Pero su negocio no está en el lugar indicado y aprovechando la SIM tailandesa, llamamos al teléfono que aparecía. La mujer que nos atiende nos dice “no os preocupéis, os vengo a buscar en 10 minutos”😍 Y efectivamente, eso tarda. Pero mamá no te dijo que NUNCA montaras en coches de extraños????
Pues eso hacemos, porque tenemos la seguridad de que no nos va a pasar nada, llámala intuición femenina al cuadrado. Se apresura a explicarnos en un sorprendente inglés exactamente eso, que no nos haría nada (claro, no te va a decir Jack el destripador sus verdaderos planes!) y que había tenido que mudarse por el bien del negocio. En 10 minutos llegamos a su salón, dónde 2 chicas simpatiquísimas nos dan un señor masaje por 200Thb.

mae sot massage

El sitio de masajes a 10 minutos de la ciudad

La jefa nos devuelve al lugar dónde nos había recogido, dando un pequeño rodeo para enseñarnos uno de los night markets de la ciudad dónde podíamos cenar, ya que según ella era su obligación guiarnos.

Cenas multiculturales

El lugar que nos propuso no nos convence demasiado, por lo que nos acercamos al otro mercado nocturno, cerca del barrio musulmán, una corta calle con pequeños bares, todos llenos de locales. Nos decidimos por un halal (o eso deducimos por la media luna de su cartel) e intentamos adivinar qué pedir observando los platos de los otros comensales, pues el menú está en tailandés. Una família musulmana debe ver el apuro en nuestras caras (y cómo mirábamos sus platos) y nos traducen la carta y ayudan a pedir. Como toda la comida callejera en Tailandia, ni una queja sobre la cena!!!

night market mae sot

Puestos del mercado nocturno de Mae Sot

halal restaurant mae sot

Restaurante con mucho glamour

mae sot night market

¿Qué hay de comer?

mae sot halal

Ella fue el entretenimiento de toda la cena

Los lunes al sol

Cuando contacté con Marc de Colabora Birmania contándole nuestros planes de visitar Mae Sot, me dijo que podríamos ir a los proyectos el lunes 13, pues el fin de semana los niños no van a la escuela. Pero casualmente ese sábado había sido full moon, por lo que el lunes era Buddha day, y por lo tanto festivo, quedando nuestra visita postpuesta para el martes por la mañana, algo que ya sabíamos antes de venir. Eso trastocó ligeramente nuestros planes, dejándonos por primera vez sin ellos y con todo un día por delante.

Mientras desayunamos sin café ni té en nuestro Palace particular, le expongo a Silvia mi plan para el día: vagar entre templos (que no difieren demasiado de los que puedes encontrar en cualquier otro pueblo tailandés), mercado central (también conocido como el mercado de los horrores), mercado de la frontera y alguna cascada. Los deberes estaban hechos y aunque la ciudad no figure en el top10 de visitas turísticas, se pueden hacer cosas.

mae sot temple

Uno de los templos de la ciudad

¿Dónde está el mercado?

Salimos en busca del central market, preguntando en recepción del hotel, que nos mandaban al de la frontera. Así empezamos a caminar sin rumbo por la ciudad y preguntando: nos dieron hasta 3 indicaciones distintas!! El famoso mercado parece no serlo tanto e incluso nos llegamos a plantear su existencia real (¿cómo puede ser que nadie sepa dónde está?), hasta que un conductor de tuktuk se levanta de su silla de plástico para indicarnos amablemente que estaba a dos calles, sin ni siquiera intentar convencernos para llevarnos.
Cada vez hay más paradas de menaje del hogar y ropa, pero ni rastro de las de frutas, verduras y bichos varios, así como tampoco ninguna de souvenirs, lo que dice mucho del pueblo. La gente nos sonríe al pasar y saluda con la cabeza, sin atosigarte ni siquiera invitarte a entrar a su tienda. 0 presión, sin gritos y un buen rollo in crescendo en cada paso. Y aparecen las paradas de comida, y con ellas, las primeras mujeres con tanaka en las mejillas, una especie de maquillaje que utilizan en Myanmar para protegerse del sol. Un déja-vu, pero de los bonitos. Este primer reencuentro con una sociedad que me enamoró (y que todo parece indicar que a este lado de la frontera y pese a las dificultades, sigue gual) me pinta una gran sonrisa, que se borrará temporalmente al pasar por las paradas de comida, aunque eso es exactamente lo que había venido a buscar.

mae sot fresh market

¡Por fin encontramos a la gente con tanaka!

Este mercado recibe el sobrenombre de mercado de los horrores por la mercancía: ranas vivas (y muertas), insectos fritos, anguilas escurriéndose en barreños metálicos, ratas enjauladas, tortugas resignadas a su destino y hasta unos conejos monísimos que mascan lechuga tranquilamente,ignorando su destino. Todo para comer, por supuesto! ¡Que luego no digan que no está fresca la comida!!!

mae sot fresh market

Todo listo para vender y comer

mae sot fresh market

¿Alguien quiere rana para cenar?

A las órdenes de un monje

Al final de la calle se ve la pagoda dorada del templo Wat Chuphonkiri. En un lateral hay pequeñas tiendas, donde nos sonrien al pasar. Una señora con una vieja Singer está cosiendo y sonríe orgullosa por nuestro interés en su trabajo. Rodeamos el templo principal, que está cerrado. En la parte trasera hay una estatua de un buda rellenito (de felicidad), pero no sabemos si podemos hacer fotos. Un monje con su túnica naranja nos observa divertido desde el alfeizar, y nos indica que claro que podemos hacer fotos con las manos. Parece no estar contento con el encuadre que estoy haciendo pues nos empieza a dar señales de cómo ponernos, de que nos cambiemos los turnos (ahora Sílvia, ahora yo), de posición (de pie, sentadas…) Vamos, ¡que tenemos cada una un book con la estatua! ¡Poco le falta al monje para pedirnos la cámara y hacérnoslas él!

mae sot temple

Bajo las direcciones del jefe

Pero aquí no acaba el tema, porque el buen hombre se levanta y nos hace con la mano el gesto para que le sigamos hacia el templo.

mae sot wat chumpol khiri

Sigan al monje, por favor

Nos “exige” unas fotos en la puerta mientras él empuja la reja hacia un lado, nos abre las puertas de su casa y se dirije hacia el interior para encender las luces. Quizás no sea el templo más espectacular que hayamos visto pero no podemos reprimir un wow al ver las pinturas, algo que llena de satisfacción a nuestro amigo. Y vuelve a empezar a dirigir la improvisada sesión de fotografía!📷 No habla ni una palabra en inglés pero se hace entender a la perfección: siéntate delante del buda, ahora tú, ahora con las pinturas de la puerta… Le indicamos también con gestos que es muy bonito su templo 🙏👍, mientras por dentro nos sentimos muy afortunadas por este momento. Queremos darle una pequeña donación para el templo por su tiempo y dedicación pero no nos la acepta, sin borrar la sonrisa del rostro.

Wat Chumphol Khiri mae sot

Interior de Wat Chumphol Khiri con nuestro amigo el monje

Wat Chumphol Khiri mae sot

No podíamos irnos sin una foto en su territorio

¡En carromoto!

Mientras buscábamos el mercado, hemos visto un curioso transporte que utilizan algunos locales: una motocicleta con una caja grande delante, al que bautizamos como carromoto. Nos hacía gracia probarlo y habíamos comentado de coger uno para volver al hotel. Tan pronto nos hemos despedido de nuestro monje para uno de estos chismes en la rotonda, y el chico nos dice que el templo es muy bonito. Le damos la razón y ya de paso le pregunto si nos lleva en el carromoto😂 Sin dudarlo nos dice que sí, así que nos sentamos en la parte de delante sin darle más indicaciones.

mae sot motorbike

¡Vamos que nos vamos en carromoto por Mae Sot!

El carro no es el vehículo más ágil del momento y aún y así se va moviendo entre el tráfico con soltura. Dado que vamos en dirección contraria a la nuestra, pedimos bajar cerca del mercado, por lo que para y nos despide con una sonrisa, sin esperar (ni aceptar) nada a cambio. ¡Este pueblo está lleno de gente buena de corazón!👍

Volvemos hacia el hotel para coger el coche, ordenando en voz alta todo lo que nos pasa por la cabeza: la bondad, su sonrisa y los pocos (por no decir ninguno) extranjeros o turistas con los que nos hemos cruzado. ¿Será por eso que Mae Sot conserva todo aún?

Hacia la frontera

A escasos 6 km de Mae Sot se encuentra el puente de la Amistad, o dicho de otra forma, la frontera terrestre entre Myanmar y Tailandia, que hace pocos años abrió. Muchos son los que aprovechan el daypass de 10$ para cruzar a Myawaddy (la primera ciudad birmana y la única a la que da derecho este pase,pues se requiere visa para entrar al país) para salir y entrar de Tailandia en el mismo día y extender así otros 30 días el visado de turista.
El río actua como frontera natural y la única forma de saberlo es por las banderas tricolor que ondean al otro lado. Como toda ciudad fronteriza, el comercio (y contrabando) es la actividad principal, y Rim Moei no iba a ser menos.

rim moei market

Monje entre los pasillos del mercado de Rim Moei

Entramos en el enorme mercado cubierto de artesanía y joyas (y algunos souvenirs, ya que se trata del punto más al noroeste del país), el cúal da lugar a un modesto pero colorido mercado exterior que bordea el río. Tabaco, alcohol y frutas son los productos más comunes, aunque lo que me llama la atención es que nadie te insiste y que todas las mujeres, niñas incluídas, lleven las mejillas llenas de Tanaka. Unas madres nos sonríen, mientras nos dan permiso con la cabeza para que hagamos fotos a sus niñas.

rim moei market

Puesto de fruta en el mercado

rim moei market people

¿Verdad que son para comérselas?

rim moei market

Locales en el mercado exterior de Rim Moei

Cascadas vacías

Pasado mediodía y con todo visitado, cogemos de nuevo el coche para ir a unas cascadas que se encuentran a unos 40km. Nos han recomendado llevar comida y hacer allí el picnic. Tal y cómo Marc nos dijo, está todo indicado en la carretera y llegamos a Pai Mai fácilmente. La única família que hay ya va de retirada, por lo que nos quedamos solas en un lugar maravilloso, dónde los árboles apenas dejan que entre el sol y el agua corre sobre una tierra rojiza. Buscamos una poza para bañarnos pero hay poco caudal y nos tenemos que conformar con sentarnos en una roca mientras el agua fluye.

pai wai waterfall

Escaleras con zona de pícnic en Pai Wai

pai wai waterfall

Aunque no son hondas, Pai Wai es un lugar excelente para refrescarse

Un colofón al día tan bonito que hemos tenido, dónde hemos sentido muy de cerca la bondad de esta gente.

Con ganas de visitar Colabora Birmania

Durante el desayuno (y antes de que empiece nuestro día lleno de cosas buenas) acordamos cancelar la visita a los proyectos. Desde la ONG iban a dedicar a una persona a enseñarnos los colegios durante toda la mañana del martes, dándonos la oportunidad de conocer de cerca la tarea que lleva a cabo esta entidad española. Pero nosotras teníamos que volver a Chiang Mai y Google maps nos auguraba 5 horas de camino, por lo que preferimos deshacer camino de buena mañana. Yo personalmente tenía muchas ganas de ver las escuelas, pero no es justo hacer la visita con prisas o pensando en el camino que te espera a la vuelta cuando tienes a alguien que te está dedicando su tiempo, así que otra vez será. En este post de los doctores de Algo Que Recordar hay una muy buena receta para la próxima vez.

Mae Sot, no dejes que te cambien nunca. Mantén tus costumbres y no permitas que tu gente pierda su sonrisa, pues gracias a ellos hemos recordado que hay cosas y experiencias que el dinero no puede comprar.

Sobre El Autor

Infectada del virus viajero sin ganas de curarse. Fotógrafa que prefiere viajar sin equipaje. Sinceridad ante todo, escribo sobre experiencias vividas. ¿Te animas a seguirme en mis viajes?

2 Respuestas

  1. Ire

    ¡Ay! el Thanaka… Qué recuerdos…
    eres una valiente, un road trip por Asia Crack!
    Una pena que fuese Buda Day y no poder ir a Colabora Birmania, ya tienes una excusa para volver de nuevo… ¿No te animaste a comer ranitas? Saben bien, yo me comí dos XD, aunque si las veo al lado vivas como la de tus fotos seguro que no, las mías eran muy chiquininas…
    ¡Un besote enorme!

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  2. Gloria

    Ayyy y pensar que nosotros pasamos una noche en Mae Sot pero fuimos directos al hostel para cruzar la frontera al día siguiente… Después de leer el post da rabia no haber descubierto la ciudad. Tendremos que volver!! Por cierto muy bonitas fotos!

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