Tailandia es uno de esos países dónde moverse con transporte público es lo más común: el avión para volar de las montañas del norte a las playas del sur, el tren para hacer trayectos pintorescos como el tren nocturno de Bangkok a Chiang Mai o los autobuses que unen los diferentes pueblos, en los que por pocos euros tienes un asiento VIP muy reclinable y una botella de agua. Todo eso está muy bien cuando tienes tiempo (y ganas) para hacerte recorridos largos de 6 horas o más, sin más paradas que las estipuladas. ¿Y ese mercado tan cuqui que hay en la carretera con tanta comida local? Br… ¡te lo has pasado!

¿Qué pasa cuando tienes pocos días y mucho por ver? Te queda una solución: alquilar coche. Es relativamente barato (aunque por supuesto no tanto como el bus) y te permite parar dónde tú quieras.

Mientras preparabámos nuestro viaje express a Tailandia de tan sólo 9 días, tuvimos claro que queríamos combinar la zona de Chiang Mai en el norte con unos días de playas, por lo que no nos quedaba más remedio que coger vuelos internos para los trayectos largos.

EL NORTE DE TAILANDIA

Lo más común es hacer base en Chiang Mai y de ahí coger una moto para ir a explorar la zona o bien autobuses que en un par de horas se plantan en Chiang Rai, en Pai o en Mae Hong Son, un poco más lejos y cercano a la frontera birmana. Cuanto más leíamos, más puntos aparecían en el mapa, ¡que llegó a tener este aspecto!

ruta norte chiang mai

¡Exceso de puntos a visitar desde Chiang Mai!

Con este panorama, teníamos cuatro opciones:

  1. ❌Perder horas y horas en buses baratísimos que te llevan a los principales puntos, lo que nos reducía bastante la libertad que queríamos tener en Tailandia❌
  2. ❌Alquilar una moto e ir a nuestro aire. Pequeño problema: yo nunca he llevado paquete y Silvia no ha conducido nunca moto. Eso sumado a que habíamos leído que es muy normal tener algun tipo de percance leve o grave con la moto y la posibilidad de que te timen al alquilarla. Pese a llevar el imprescindible seguro de viaje,, optamos por no tentar a la suerte❌
  3. ❌Hacer autoestop y movernos con pickups, al más puro estilo Pekin Express. Es mi espinita clavada de todas las veces que he ido a Asia, pero evidentemente aquí no era una opción válida, teniendo en cuenta el poco tiempo que íbamos a pasar en el país y que teníamos una ruta más o menos planificada. ¡Quedará pendiente para la próxima vez!❌
pickup

Mi sueño viajero, queda pendiente para otra vez via Shutterstock

Tras la pesimista lista de arriba, sólo nos quedaba Alquilar un coche. No lo encontramos descabellado, pese a todo lo que nos habían dicho, como lo mal que conducen en Asia, , algo que nos habían repetido hasta la saciedad. Pero en Bali ya descubrimos que no todo lo que te dicen sobre un país es cierto y que cada uno vive el viaje a su manera, con una percepción particular.

ALQUILAR COCHE EN CHIANG MAI

Cuando salimos fuera de Europa, preferimos alquilar con empresas con asistencia internacional como Europcar para saber que estamos cubiertas. Así lo hice en Mauricio y fue super bien. Tras ver el mapa de arriba, y pese a no tener la ruta cerrada, sabíamos que ibámos a tener que alquilar coche. Miramos en la web y sólo daba dos posibles destinos en Tailandia: Bangkok y Phuket, por lo que empezamos a mirar empresas locales , algunas con mejor reputación que otras. Intercambié correos con algunas de ellas y era bastante complicada la comunicación, con un inglés muy justito, precisamente no es lo más ideal cuando vas a negociar un coche.

Pese al coste de la vida en Tailandia, los precios de los alquileres no se alejan demasiado de las ofertas que podamos encontrar por Europa: a partir de 800-1200 THB al día (entre 20 y 30€). Evidentemente y en comparación al autobús, no es la opción más barata, aunque tiene sus ventajas.  Así que volvimos a realizar otra búsqueda y ahora sí salía Chiang Mai en la web de Europcar, así que vista la poca diferencia de precio que había con los locales, cogimos el coche con ellos y lo recogimos en el aeropuerto de Chiang Mai.

Recogida del coche

Europcar no dispone de oficina, por lo que tienes que avisar al personal cuando vas a buscarlo. Allí nos esperaban tres señoritas uniformadas, con los papeles y el datafono en mano. La reserva ya estaba pagada, pero igualmente te bloquean 9000THB (unos 240€) de la tarjeta de crédito, por lo que siempre aconsejamos llevar una.

Nuestro coche (o cochazo, estéticamente hablando) es un Nissan Almera 1.2 (Almy para los amigos) automático recién sacado del túnel de lavado y con todo el interior engrasado, por lo que mejor no dejar nada en el suelo.

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Recogiendo el coche en Chiang Mai

La ruta

Una vez al volante de Almy y sin tenernos que preocupar por el cambio de marchas a la izquierda, empezamos nuestro roadtrip de 4 días en el que recorreremos algo más de 1000km por el interior de Tailandia, visitando la Tailandia sin playa que pese a no ser la zona más rural y aislada del país, tiene rincones preciosos y poco tiene que envidiar a la de la costa. A continuación os contamos cada etapa (aunque fueron tantos km que cuesta resumirlo todo).

europcar Tailandia

Ruta circular por el noroeste de Tailandia en coche

Día 1: Chiang Mai – Lamphun – Lampang – Sukhothai

Salimos de Chiang Mai con destino sur. Nos desviamos un poco de la carretera para entrar en Lamphun, uno de esos pueblos por los que aparentemente todo el mundo pasa de largo pero también una de las ocupaciones más antigues de Tailandia, según Thailand Travel Bag. Allí nos encontramos con el templo más venerado de la ciudad, el Wat Phra That Haripunjaya, que recuerda ligeramente a Doi Suthep pero sin turistas extranjeros. Nos tomamos nuestro tiempo en dar la vuelta al complejo junto con el resto de peregrinos que van recitando cánticos en tailandés, observamos a los grupos de escolares en cada templo que rodea la estupa e incluso tocamos su gran gong.

roadtrip tailandia Europcar

Todos bien concentrados y prestando atención

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Un joven monje listo para dar la vuelta a la estupa

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¿Y cómo dices que suena?

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Wat Phra That Haripunjaya, tan bonito como impronunciable

Seguimos nuestro camino hacia Lampang, pero justo a las afueras de Lamphun algo llama nuestra atención. ¿Es una estatua dorada? No nos cansaremos nunca de repetir que una de las mayores ventajas que te da viajar en coche es poder parar cuándo y dónde quieras. Y tras un u-turns (o lo que es lo mismo, cambiar de sentido en la “autopista), aparcamos en la entrada de un complejo en construcción, coronado por una enorme estatua de 21 metros del monje Khruba Srivichai, el más venerado del norte de Tailandia. Wat Doi Ti no estaba en el mapa y nos entretenemos paseando por el templo que hay detrás de la estatua y el museo que hay en el edificio bajo ésta.

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¡Pobres peregrinos cuando esté acabado!

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En la zona del templo detrás de la estatua

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Vamos a ver, póngame una Silvia por escala por favor

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Impresiona el tamaño de la escultura desde su base

Ahora sí, nos dirijimos hacia Lampang, donde tenemos marcados un par de puntos en el mapa. Aunque tenemos todo el tiempo del mundo, nos empieza a preocupar ir un poco justas de hora, porque queremos llegar al parque histórico de Si Satchanalai (otra recomendación de Tailandia Sin Playa), hermano pequeño del famoso Sukhothai y por lo tanto menos visitado, que según Google cierra a las 17.

Cruzamos el puente para llegar al templo Wat Chedi Sao, recomendado en la Lonely Planet por ser muy diferente al resto de templos de la zona , ya que se caracteriza por los 20 chedis de estilo Lanna blancos. Contra todo pronóstico, tampoco nos cruzamos con ningún otro turista en este lugar (¡y mira que sale en la Biblía!).

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Y así hasta 20, todos bien ordenaditos

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Monje cubierto por láminas de papel de oro

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El templo, tras las banderas tailandesa y budista

Son casi las 14 y es mejor parar a comer antes de pegarnos el panzón de carretera que nos espera. Aprovechamos que tenemos el casco antiguo de Lampang marcado para perdernos por sus callecitas con edificios multicolor y parar a comer algo en un puesto callejero, de esos que tanto nos gustan y dónde por supuesto no hay menú en inglés, pero sí unas fotos con buena pinta en los pósters de detrás. Durante unos minutos somos la sensación entre la clientela y Kai (la buena mujer tiene un poster con su foto y su facebook) es como tu madre tailandesa: te sirve y espera con un sonrisa que te guste lo que hay en el plato. Y que te lo comas todo y pidas repetir, obviamente. Cometemos el pequeño error de no preguntar si es spicy, y los noodles con pollo que nos sirve tienen un color amarillo que hace saltar todas las alertas. Kai observa atenta nuestro primera cucharada tras las fotos de rigor. ¡A alguien se le ha ido la mano con el picante! Intentamos que nuestra cara no muestre demasiado lo picante que nos resultan los noodles de la señora, pero llega un punto en el que no podemos disimularlo más y las chicas que la acompañan nos traen agua de la olla metálica, riendo a carcajadas.

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¿Qué habrá dentro de esas ollas?

Los números no nos cuadran, el GPS de la app Maps.me nos indica que faltan 4 horas para completar los 160km hasta Si Sachanalai, mientras que delante nuestro tenemos una cómoda carretera de 2 carriles por la que tranquílamente se puede ir a más de 90km/h.

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Por la carretera 11, “estrecha y peligrosa”

Recorremos kilómetros sin más distracción que admirar la naturaleza que nos rodea, controlando de reojo el reloj para que no cierren el parque arqueológico pero sin poner en riesgo nuestra seguridad. Pocos kilómetros antes de llegar el paisaje se pone bonito con arrozales bañados por un sol a punto de esconderse. No han sido las 4 horas que auguraba el GPS pero llegamos que ya está cerrado. Y por si no lo estuviera, nos desviamos de la caseta dónde está la taquilla para ir por una carretera paralela. Ya hemos visto que en la mayoría de sitios dónde hay que pagar entrada (este caso 100THB) siempre hay una entrada trasera no controlada🙊🙊. El andar por la carretera no nos sirve más que para alejarnos, ver algo de vida rural pero ningún templo, así que damos la vuelta. La taquilla está cerrada pero ninguna verja ni barrera prohibe el camino, por lo que nos adentramos en el maravilloso parque de Si Satchanalai, el hermano menos famoso de Sukhothai. Ya sea por la ausencia de gente (prácticamente estamos solas en el recinto) o por la tonalidad de la luz, este conjunto de templos declarado Patrimonio de la Humanidad nos fascina. En el interior del recinto amurallado de unos 4km2 hay templos dispersos que datan del siglo XII, unidos entre ellos por caminos asfaltados que invitan a ser recorridos en bicicleta (30THB por día) durante las horas de más calor. Me recuerda en cierta manera a los templos de Angkor (no al principal, sinó a los que se encuentran en el resto del recinto) y por supuesto a Ayhuthaya, con la naturaleza luchando por ganarle terreno a lo que el hombre una vez construyó y sin las coloridas telas naranjas que visten a las estatuas. Todos estos elementos se unen en el Wat Phra Sri Rattana Mahathat, uno de los templos a los que no llegamos por falta de luz.

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Igual esta es la forma de barrer de los Tailandeses

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Wat Nang Phaya , el primer templo al entrar a Si Satchanalai

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¿No os recuerda al libro de la selva?

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Wat Chang Lom, el templo de los elefantes

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Wat Chang Lom

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¡Suerte de las piedras cómo trípode improvisado!

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Wat Chang Lom , rodeado de elefantes

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¿A dónde nos llevará?

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Recompensa tras subir las escaleras

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Wat Khao Phanom Phloeng,

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Dicen que el Wat Phra Si Ratana Mahathat es el templo más interesante via Shutterstock

Salimos del recinto con los últimos rayos de sol, pensando en la belleza del lugar que acabamos de dejar atrás y lo afortunadas que somos por haber podido disfrutarlo a solas. Oscurece rápido y todavía nos queda una hora para llegar hasta Sukhothai, dónde pasaremos la noche…

No lo sabemos pero… ¡LO MEJOR ESTÁ POR LLEGAR! Mientras lo preparamos, os dejamos el timelapse de nuestro primer día de coche.

Queremos agradecer a Europcar que nos facilitara el alquiler del coche, en colaboración para darles difusión en redes sociales y esta entrada en el blog. Sin embargo, la opinión expresada aquí arriba está completamente basada en nuestra experiencia durante el viaje

Sobre El Autor

Infectada del virus viajero sin ganas de curarse. Fotógrafa que prefiere viajar sin equipaje. Sinceridad ante todo, escribo sobre experiencias vividas. ¿Te animas a seguirme en mis viajes?

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