Asociamos Costa Brava a mar, a calas vírgenes y pueblos marineros de postal, como Cadaqués o Calella de Palafrugell. Una imagen que ojalá perdure así mucho tiempo. Pero Costa Brava es mucho más, y es fácil comprobarlo alejándonos un poco de primera línea de mar y adentrándonos por las tranquilas carreteras del Baix Empordà.

Costa Brava también son preciosos pueblos medievales, dónde no llega el turismo masivo (parece mentira, lo sé). Pueblos con encanto de calles empedradas, verdes enredaderas trepando por las paredes, dónde no hay tiendas de souvenirs. Pueblos en los que parece que el tiempo se detiene, que quizás no aparecen en todos los mapas y que por supuesto, merecen ser visitados sin ninguna prisa y sin mapa, deámbulando por sus calles sin rumbo fijo (algo muy fácil, dado su tamaño).

Si quieres descubrir la otra Costa Brava, te propongo esta ruta en coche por los pueblos más bonitos de la Costa Brava. Nosotros la hicimos en una mañana larga, tomándonos cada parada con toda la calma del mundo. ¿Vienes con nosotros?

Begur

Nuestra ruta empieza en Begur, el pueblo que marca la frontera entre la Costa Brava más salvaje y la larga playa de Pals, que precede a la del Estartit. Esta división se ve desde el impresionante castillo medieval que corona el pueblo. A sus pies se mezclan las calles empedradas con las casas de indianos, catalanes que hicieron fortuna en América, principalmente en Cuba.

Pals

La C31 nos lleva hasta Pals, que nos recibe con los Pirineos nevados al fondo. Según el poeta Josep Pla, nos encontramos ante una villa que “no merece una visita sinó 100, porque su situación ofrece la posibilidad de ver uno de los paisajes más bellos e inolvidables del país“. Y no exageraba: pasear por sus calles de paredes ocres nos traslada immediatamente a un pasado medieval. Pals es un pueblo que ya sale en las guías y eso se nota en la cantidad de negocios, pero ninguno de ellos es demasiado invasivo y no rompe el aire atemporal del pueblo. Lo mejor es perderse por sus calles, pues en cada esquina hay algo que nos llama la atención. El plato estrella de este pueblo es el arroz a la cazuela de Pals, al cual le dedican un mes de encuentros gastronómicos, en los que los restaurantes lo sirven como plato principal, acompañado de entrantes y postres siguiendo el estilo de cada establecimiento.

En lo alto del pueblo destaca la torre de las horas, uno de los pocos vestigios que aún se conservan del antiguo castillo y que forma parte del escudo de armas de la localidad.

Palau-Sator

Cuando vas por la carretera, dirección la famosa Peratallada, nada te hace pensar que valga la pena coger ese desvío a la derecha. ¡Error! Si decides seguir recto, te pierdes uno de los pueblos más bonitos que hemos visto en la ruta. Completamente amurallado, mantiene su aire medieval, con el castillo coronando el pueblo desde el centro y una torre que sirve como entrada y paso de muralla, con un reloj de sol que sólo cuenta las horas serenas.

 Peratallada

Ley de Murphy: ir a entrar al pueblo más bonito de la ruta, encontrarte con el único parking de pago y no tener nada de efectivo suelto. Es imposible aparcar en todo el municipio, todas las zonas libres están habilitadas como parking de pago (9-11am, 1€; 12-15, 2.5€, a partir de las 15, 1€) y de señales recordándote la prohibición. Aunque todavía es temporada baja y prácticamente no hay visitantes, de algo se tiene que lucrar el Ayuntamiento. Así que en parte por la falta de suelto y en parte como acto de protesta, nos quedamos sin ver este pueblo. Una excusa para volver 😉

De todas formas, dicen que vale la pena visitarlo, ya que te transporta realmente a tiempos medievales. Está declarado conjunto de interés histórico-artístico y bien de interés cultural, pues es uno de los nucleos urbanos de Catalunya más importantes en arquitectura medieval. El pueblo no se ha expandido más allá de las murallas y por eso conserva todavía su distribución medieval, centrada en el castillo y en la plaza mayor porchada. En El Rincón de Sele tenéis una buena entrada sobre Peratallada que seguro os anima a incluirla en vuestra ruta.

Vulpellac y Fonteta

Vulpellac es de esos pueblos del que nunca habías oído hablar y que te sorprende gratamente. Prácticamente plano, se trata de un conjunto medieval declarado también bien de interés cultural en la categoría de conjunto histórico, pues las primeras menciones datan del s IX (894). El rodaje de algunas escenas de la película “Ocho apellidos catalanes” lo ha puesto en el mapa, aunque nosotros nos encontramos con un pueblo vacio por el que pasear a nuestras anchas, mientras la campana de la iglesia nos recuerda que son las 12.

A escasos 500m a la salida de Vulpellac, hay una rotonda con un pequeño desvío hacia Fonteta, un compacto núcleo urbano de calles estrechas organizadas en torno a la iglesia de Santa María, que data del siglo IX. Algunas calles todavía conservan el empedrado y le dan el característico aspecto rurar de pueblo empordanés, como ya vemos en otros pueblos de nuestra ruta.

Cruïlles

Entramos en el pueblo catalán con el nombre más largo, ya que el nombre completo es Cruïlles, Monells i Sant Sadurní de l’Heura. ¡Como para ponerlo en tu DNI! Pese a su largo nombre, es un pueblo reducido pero con dos torres que destacan en su “skyline”: la torre románica del antiguo castillo (con leyenda incluída) y la torre del campanario de Santa Eulàlia. A las afueras del pueblo encontramos el monasterio benedictino de Sant Miquel de Cruïlles, del siglo XI

Monells

Quizás por Monells no te figura, pero si has visto la película de “Ocho apellidos catalanes”, el nombre de  Soronelles igual te es más familiar. Porque fue precisamente aquí dónde se rodó la exitosa película, y eso ha situado al pueblo de Monells en el mapa, para su suerte o desgracia. Y es que ya se nota el efecto de la película y es el único pueblo en la ruta que estaba lleno de gente y dónde había carteles de “prohibido aparcar autocares”. ¡Seguro que el sector de la hostelería está encantado!

El pueblo está construido alrededor del antiguo castillo, pero sólo quedan las murallas. Casi todas las plazas llevan a la bonita plaza porchada de Jaume I, aunque pocos son los que se alejan de ella para descubrir la iglesia. ¡Esperemos que Monells no muera de éxito y se convierta en la nueva Dubrovnik, a menor escala, evidentemente!

Madremanya

Este pueblo de nombre peculiar nos da la bienvenida a la comarca del Gironés, aunque nadie diría que hemos abandonado el Baix Empordà, pues mantiene la estética rural y medieval de todos los pueblos de la ruta. La iglesia de Sant Esteve (con un poco de suerte, con los Pirineos nevados al fondo) nos recibe y es nuestro punto de referencia, al cuál llegaremos tomando cualquier callecita llena de encanto.

La Pera y Púbol

La Pera es un pequeño pueblecito que a pesar del paso del tiempo, todavía conserva todo su encanto. ¡Al mediodía el único bar del pueblo está a tope! A aparte de pasear por sus calles (nosotros tuvimos la suerte de que estuvieran desiertas!), merece la pena venir porque a menos de 1km está Púbol y su castillo, del cuál se enamoró Dalí y se lo regaló a Gala para convertirla en la reina del castillo. Actualmente es un museo (¡ojo! Necesitas reserva previa. Toda la info aquí ) dónde se puede ver el gran esfuerzo  creativo  que realizó pensando en una única persona, Gala, y en una sola función: crear un lugar apropiado para ofrecer descanso y refugio a su esposa. El paso del tiempo determinó la transformación de este espacio, entre los años 1982 y 1984, en el último taller de Salvador Dalí y en un mausoleo para su musa. ¡Qué historia más bonita, pese a las locuras del genio catalán!

 Púbol tiene una gran área de acogida para el turista con mesas de picnic, lavabos y parking.

Esperamos que esta ruta por los pueblos más bonitos de la (otra) Costa Brava os sea de ayuda para planificar vuestras vacaciones en esta preciosa zona.

 

¿Conoces algún pueblo para añadir a esta ruta?

Sobre El Autor

Infectada del virus viajero sin ganas de curarse. Fotógrafa que prefiere viajar sin equipaje. Sinceridad ante todo, escribo sobre experiencias vividas. ¿Te animas a seguirme en mis viajes?

4 Respuestas

  1. Ane

    Otro pueblo para añadir a la lista es Sant Martí Vell, a pesar de ser menos conocido tiene tanto encanto como cualquiera de los nombrados.
    Os invito a que descubráis sus callejuelas empinadas y empedradas, ventanas y patios mágicos que parecen salidos de un cuento.

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