Escapadas desde Singapur

Volvía a Asia, pero por trabajo. Desde el momento que supe que iba a estar una semana en Singapur, mi cabeza se dedicó a buscar escapadas de fin de semana desde Singapur que me permitieran ver algo más y disfrutar de la playa, saliendo el viernes por la tarde y volviendo el domingo por la tarde, para estar justo a tiempo en el aeropuerto de Changi y no perder el vuelo de vuelta a casa. Tenía aproxímadamente, unas 48 horas por delante.

Hice un listado con todas las opciones , entre las que no faltaban las famosas Islas Perhentian o Pulau Tioman, ambas situadas en Malasia. Todas ellas eran paradisíacas y lugares excepcionales para bucear (nota mental, sacarme el PADI para futuras ocasiones), pero tenían un problema: estaban demasiado lejos en autocar (el trayecto habría sido mayor que el tiempo en destino), no cuadraban los horarios de los  vuelos o simplemente llegar era demasiado caro.

Isla de Bintán

Hasta que la indonesia isla de Bintan apareció en uno de los resultados de búsqueda. Su proximidad a Singapur, apenas 1 hora en ferry en la costa norte de la isla, hace que se haya convertido en el destino favorito de fin de semana de los singapurenses que quieren comer marisco y pasear por la playa. Como no puede ser de otra forma, esto ha desencadenado la construcción de resorts en esa parte de la isla, para que el turista lo tenga todo a mano y pueda crear una “experiencia memorable”, exactamente igual a la que podría tener en cualquier otro lugar del mundo.

El otro Bintán

Parece que “todo lo bueno” se concentra en la zona norte, pues poca información más hay del resto de la isla, pese a que Turismo de Indonesia la promocione por detrás de Bali, poco tiene que ver con la isla de los dioses. Para que os hagáis una idea, en la Lonely Planet Indonesia apenas le dedican hoja y media. Se trata de una isla que en su momento fue clave para el comercio entre China y la India, pero que ha mantenido su esencia local, la que nos tiene enamorados del sudeste asiático. Y como eso es lo que buscaba, al final me decidí por pasar el fin de semana en el Loola Adventure Resort, situado en la costa suroeste de la isla, una de las regiones menos desarrolladas de la isla.

Lo que está en verde es el otro Bintan, allí donde todavía no ha llegado el turismo masivo, via Best Tourism

Lo que está en verde es el otro Bintan, allí donde todavía no ha llegado el turismo masivo, via Best Tourism

La esencia indonesia se nota nada más bajar del ferry. La terminal en Singapur es súper ordenada, limpia y tranquila, todo lo contrario que la de llegadas de Indonesia, mucho más ruidosa y calurosa, con taxistas ofreciendote sus servicios. Y motos, muchas motos aparcadas. Si bien ya era oscuro cuando crucé immigración con cierta emoción por ser la primera vez que entraba a un país por mar, nada más salir de la terminal tuve un cierto déja-vu de lo que habíamos vivido en Bali, y sonreí: supe que no me había equivocado de destino.

Un resort diferente

Según la RAE, un resort es un complejo hotelero. Pero con el crecimiento del turismo (y las redes sociales), la palabra resort se ha convertido en un adjetivo que da caché y prestigio, pues se relaciona con el lujo y por lo tanto, utilizarlo en tu establecimiento es un must si quieres atraer a los turistas. Lo que puede llevar a falsas expectativas. ¿Qué imágenes asocías a resort? Playas de arena dorada, piscinas con bar exclusivo, todo incluído, infinitos buffets desayuno y actividades programadas. Ideal para desconectar del mundo y no ver más allá, literalmente. Da igual si el resort está en Mauricio, Lloret de Mar o Canarias. La interacción con el local es nula en la mayoría de los casos, al fin y al cabo tú has venido a descansar. O esa es la idea que incluye el resort, y que dicho sea de paso, no me apasiona como plan de vacaciones.

Según pude comprobar, en el sudeste asiático, si bien existen resorts como tal (grandes bloques, con piscinas, servidumbre y todo tipo de servicios para desconectar del mundo), el concepto de resort varía y se aplica a un conjunto de habitaciones, que incluye actividades y comida local. Es bueno saberlo para evitar falsas expectativas, generadas por el error de concepto.

Premiado Ecoresort

Ahora olvídate de todas esa imágenes. Porque de lujos, aquí, pocos. De las tumbonas junto a la piscina, los buffets-desayuno y los mojitos. Olvídate de tener a alguien haciéndote la reverencia en cada esquina.  Cambíalo por comida local y deportes de aventura. Asume que en tu habitación pueden entrar bichos y que tus horarios van a ir más ligados con el sol y la marea que con la discoteca del resort, que por cierto, no existe. Ni tampoco el animador, ni el spa.

LooLa nace de la idea que tuvieron el matrimonio Isabelle Lacoste y Marc Van Loo de priorizar el contacto con la naturaleza y la gente local durante las vacaciones, de forma que el impacto del turismo en esta región de Indonesia revirtiera directamente en la comunidad, en vez de ser un negocio lucrativo. Creen firmemente en la palabra empoderar, que ahora está tan de moda, y en disminuir el impacto turístico, apostando realmente por un turismo sostenible.  Aquí nadie te mira como si fueras una cartera con patas, porque con tu estancia estás colaborando en el desarrollo de la comunidad, en proyectos como la creación de carreteras o la reforestación de bosques, algo que beneficia a todos. Y es todo este trabajo bien hecho el que les ha hecho merecedores de más 10 premios de turismo sostenible.

Educar y concienciar

Elyas, el encargado del resort, me cuenta mientras cenamos como el resort permite a los jóvenes sin muchas oportunidades tener un trabajo digno y que se den cuenta de la importancia de continuar los estudios y sobretodo, aprender ingles, algo indispensable en un país tan basado en el turismo. Cuando abrieron el resort en el 2000, solo uno de los trabajadores había completado la escuela superior, mientras que ahora más del 50% de los 30 trabajadores hablan inglés y llevan a cabo tareas administrativas.

Además, periódicamente se llevan a cabo proyectos sociales junto con algunas universidades del país e internacionales, siendo el último de ellos la construcción de un sistema potabilizador de agua en las escuelas de la zona. ¡Si tienes alguna idea para mejorar la zona, están encantados de escucharla! Evidentemente, se intenta que el huésped se involucre en alguna actividad social para reforzar el contacto con la comunidad local.

El resort desarrolla una gran labor educativa y por eso es común encontrar a grupos de escolares que van de colonias unos días para estar en contacto con la naturaleza.

La importancia de la gente

Absolutamente todos los empleados que te encuentras son gente de los pueblos cercanos. Un caso muy curioso (¡y totalmente recomendable!) es el del masaje, que hay que reservar con antelación (y ahora veréis por qué). Como en todo buen resort, en Loola te puedes dar un masaje, a elegir entre dos opciones:

  1. El equipo trae a la masajista a las instalaciones, con un pequeño coste adicional para cubrir el desplazamiento.
  2. Te llevan a casa del masajista.

¿Cuál de las dos escogí yo? Sin dudarlo, y aunque mi madre siempre me dijo que no me metiera en casa de extraños, la opción 2. Y montada en la parte de atrás de la moto entramos al jardín de una casa por el cual corren las gallinas.

Bintan Loola Adventure

Hacia la masajista

La amable masajista me recibe con una sonrisa y me hace pasar al interior de su casa. En el salón, fotos de sus hijas rodean el televisor. En una habitación hay un colchón en el suelo. Nada de velas, ni caras de buda, ni música zen, algo muy habitual en los centros de masaje europeos. Pero no importa, porque está ella, con una gran sonrisa y sus manos mágicas, que saben apretar en el punto justo. Una auténtica sesión de relax que acaba con una invitación a tomar té.

En este caso el resort no se lleva ningún beneficio, pues los $20 (12€) los pagas en mano al finalizar y tienes la total certeza de saber a dónde van.

La comida

Todas las comidas están incluidas en la estancia, con un pequeño matiz: no puedes escoger, por lo que cada una es una pequeña sorpresa, una explosión de sabores indonesios, siempre cocinados in situ y con productos de temporada, sobretodo frutas. Tu bandeja con raciones generosas te espera en la mesa, cubierta con un film de plástico para evitar que los insectos se posen en ella. Sólo el agua (y café, té) está incluído, pues hay un pequeño colmado en el resort gestionado por gente de la aldea, por si quieres comprar comida o cerveza, y bajo petición te pueden hasta conseguir alcohol, aunque es muy caro en Bintán. Aquí mismo también tienes la posibilidad de comprar comida occidental (pizzas, burgers…) o degustar platos a la carta indonesios, por un precio justo que va directamente al bolsillo del trabajador, sin que pase por el resort.

Las habitaciones

Quizás es la primera imagen que hayas visto del resort, y la envidia de todo tu feed de instagram, propia de cualquier paraíso. El resort dispone de 5 chalets sobre el agua, construidos con madera y con el agua de la ducha calentada por el sol. ¿Te imaginas despertarte aquí?

Yo me llevé una pequeña decepción cuando me dijeron que mi habitación no era una de estas, porque me hacía mucha gracia la idea de dormir sobre el agua, literalmente.

Pero mi sorpresa fue al ver mi habitación, con una cristalera orientada al este y una terraza, de forma que podía ver salir el sol desde mi cama. Las habitaciones “villa” cuentan con un sistema de aire acondicionado totalmente ecológico, lo que les permite ahorrar en combustible fósil para el generador de electridad. Llama la atención que las paredes no llegan al techo, por lo que es normal que se cuele algún bichillo. Por eso la cama no solo tiene una mosquitera, sino que además hay una especie de lona por el exterior, para mantener el aire fresquito dentro.

Loola Adventure Resort

Mi cama en el Loola, con la doble mosquitera

Una de las cosas que te explican es que quieren mantener la confianza que hay en los poblados indonesios (y que nosotros ya vivimos en Bali), donde la gente deja la puerta siempre abierta, aunque por desgracia no podían garantizar el comportamiento de todos los huéspedes.

Dado que el wifi es limitado, sentarse en esta terraza a leer un libro o simplemente observar el mar se convierte una magnífica opción a realizar durante tu estancia, para desconectar del mundo.

Adventure Loola Resort

Sin demasiado wifi, ideal para relajarse

Desde tu habitación puedes observar también el fenómeno de las mareas, algo que para los que venimos del Mediterráneo nos parece de lo más curioso: a primeras horas de la mañana toda el agua que baña las cabañas se ha retirado unos kilómetros hacia dentro, por lo que no es hasta mediodía que el resort “tiene playa”, aunque poco puedo opinar porque no la vi en total plenitud. Es esta marea la que llena diariamente la piscina.

Loola Adventure Resort

Marea retirada al amanecer

villa loola adventure resort

Villas acristaladas, mi habitación, sobre el agua turbia de la marea

loola adventure resort beach

Playa del resort durante la marea baja

Las actividades

Si no has llegado a este trozo de la isla de Bintan por las cabañas sobre el agua, lo habrás hecho por las actividades del resort, todas ellas incluídas en la estancia, ideal para culos inquietos como yo. Aquí, una que tira más al monte que las cabras, se enamoró cuando vio el rocódromo, la tirolina que acaba en la piscina o el skywalk, que consiste en caminar por el palo que uno dos cocoteros y saltar. Todos los monitores están muy pendientes de la seguridad y se adaptan al nivel de los clientes. ¡Nadie dijo que esto fuera sólo para niños! ¡Los “mayores” (lo dice una que se acerca a la treintena) también se lo pasan pipa!Y para muestra… ¡un botón grabado con la Olympus Tg5!

Además, cuando la marea está alta, también es posible realizar excursiones en kayak o bien hacer expediciones “Robinson”, consistentes en llegar andando cuando hay bajamar a las islas que están a un par de km, algo que te permite observar y apreciar la fauna que habita en esta zona, y gozar durante un rato de tranquilidad (más todavía), tanta que casi puedes escuchar tus propios pensamientos. ¿Y por qué no pasar la noche bajo las estrellas?

Dado la situación del resort, los desplazamientos son bastante limitados, pero siempre puedes salir con toda seguridad a pasear por los campos de alrededor. Pregunté si alquilaban bicicletas y me explicaron que les salía caro el mantenimiento, pero que podían acercarme a cualquier lugar si quería. Excepcionalmente me dejaron la moto de Elyas para que me diera una vuelta por los alrededores. ¿Quién dijo seguridad vial?😂 El caso es que todo el mundo con quién me crucé me sonreía.

Les tomé la palabra y Elyas me llevó a la cercana playa de Trikora, dónde pude ver tortugas 🐢😍. Por el camino, a parte de ver que lo de ir sin casco es normal en esta isla, vi algunos resorts orientados más al público occidental, con su bar, gente haciendo kitesurf y la piscina al lado del mar. Y bien indicados por grandes carteles a la entrada. También fuimos al poblado de pescadores con sus construcciones flotantes tradicionales ya un templo budista en construcción, durante una bonita puesta de sol, de esas que Asia sabe regalarnos.

loola adventure resort

La playa de Trikora es de postal

trikora beach turtle

¡Primera tortuga que veo! (foto con Olympus Tg5 sin carcasa submarina)

fishermen bintan

Pueblo de pescadores

Plataforma de pesca

Plataforma de pesca

Valoración final

No hace falta decir que yo me lo pasé pipa en esta experiencia immersiva, pero entiendo que no todo el mundo busca lo mismo cuando sale de vacaciones y que quizás puedan sentirse engañados por el uso del término resort. Quién reserva en Loola Adventure Resort no lo hace buscando lujos ni playas de ensueño, sino en busca de experiencias. Por eso considero importante explicar todos los puntos para que si alguien se anima a ir, lo haga teniendo en cuenta que no es un resort normal.


like

Aspectos muy positivos

  • Interacción con la comunidad local
  • Turismo sostenible
  • Amaneceres
  • Actividades de aventura
  • Comida local
  • Poco wifi
  • Cercanía a Singapur
  • Amabilidad del personal
  • Poca contaminación lumínica
  • Immersión social
  • Gestión del transporte hasta el resort

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Aspectos menos positivos

  • Sin las comodidades de un resort (si es que las buscas)
  • Playa pequeña
  • Si quieres alcohol, hay que pedirlo con antelación, pues en el colmado solo tienen cerveza
  • Dificultad para moverte por la zona si no tienes moto
Posibilidad de ver las estrellas desde la cama

Posibilidad de ver las estrellas desde la cama

Quisiera agradecer a Loola Adventure Resort que me hayan ofrecido un descuento para alojarme en sus instalaciones, sin embargo, la opinión expresada aquí arriba está completamente basada en nuestra experiencia

Sobre El Autor

Infectada del virus viajero sin ganas de curarse. Fotógrafa que prefiere viajar sin equipaje. Sinceridad ante todo, escribo sobre experiencias vividas. ¿Te animas a seguirme en mis viajes?

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