¿Y eso dónde está? Es posible que sea lo primero que te hayas preguntado al leer el título del post de hoy. Es Monasterio de Piedra es uno de esos sitios que si estuviera en el extranjero, como los lagos Plivitce (Croacia) o las cascadas de Islandia, haría tiempo que está en tu lista de futuros viajes. desapercibido. Pero al estar en España nos vamos antes hacia el extranjero.

No nos engañemos, si hubiera encontrado vuelos baratos para este puente de San Valentín, probablemente nosotros también lo habríamos dejado para un “más adelante ya iremos, si total está al lado”. Pero la coincidencia de Santa Eulalia (festivo en Barcelona) con el puente de San Valentín y los carnavales canarios ha hecho que esta vez nos hayamos decantado por visitar el territorio nacional, que también tiene mucho que ofrecernos.

Vayámos por partes. El Monasterio de Piedra se encuentra en el municipio de Nuévalos, en la provincia de Zaragoza, concretamente a unos 100 km de la capital maña Zaragoza, siendo Calatayud la ciudad más importante para hacer base, por lo que es ideal para hacer una escapada de fin de semana desde Madrid (además la A2 es gratuita, bandidos) o Barcelona, como en nuestro caso, combinándola con la ruta Mudejar de Teruel y Albarracín. Otra opción es pasarse un fin de semana de relax en el Hotel & Spa del mismo Monasterio, una opción que me llama mucho la atención y es la excusa perfecta para volver.

¿Por qué visitar el Monasterio de Piedra?

Se trata de un Centro Turístico dónde se encuentra un monasterio cisterciense convertido en hotel y un gran parque natural,  lleno de cascadas y saltos de agua.

La historia cuenta que después de la desamortización de 1840, D. Pablo Muntadas compra el Monasterio con la idea de crear en él una fábrica de producción textil, con telares mecánicos aplicando la fuerza del agua. Pero su hijo  D. Juan Federico le convenció para darle al parque natural el sentido romántico de la época, siguiendo el modelo paisajístico inglés del s.XIX, con la intención de reflejar en el parque las emociones, sensaciones e ideas que la naturaleza transmite. Se dedicó sólo a construir los caminos entre las cascadas, dejando el intacto el curso del agua.

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Una de las cascadas del recorrido

¿Agua y cascadas en el centro de Aragón? ¡Pero si allí hay los Monegros, no me engañes! Precisamente esto es lo que nos ha traído hasta aquí, la idea de ver agua a borbotones, no olvidemos que en mis planes siempre hay algún sitio con agua (y si es cascada, mejor). Es sorprendente cuando lo encuentras, ya que la carretera de acceso es yerma, sólo adornada por algun almendro en flor prematura, debido al invierno suave.

El parque del Monasterio de Piedra

Esta claro que hay cascadas en muchos otros sitios de la geografía española, pero la visita al espacio natural del Monasterio de Piedra no requiere estar en buena forma física ni largos trekkings, dígamos que es la opción fácil para quién no quiera cansarse mucho.

Para acceder al parque, se ha creado un recorrido de entrada y otro de salida, de forma que no pasas dos veces por el mismo sitio y evitan también que se formen aglomeraciones en algunas zonas estrechas. Con la compra de la entrada te entregan un mapa con todo señalizado, aunque las balizas de color azul son imperdibles en todo el parque.

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Mapa del recorrido por el recinto del Monasterio de Piedra

Indicar que el recorrido entero no es accessible para personas discapacitadas, ya que hay que subir y bajar escaleras para unir los diferentes tramos, aunque sí pueden visitar una pequeña parte. Además, se trata de caminos naturales, no asfaltados, por lo que no está de más llevar calzado y ropa cómoda (y si llueve, estar dispuestos a enguarrarse un poco :))

2016-02-17

Así acabé yo, ¡pero no te asustes!

La visita al espacio natural

Estábamos avisados, sabíamos que iba a llover. Pero aunque la lluvia y yo no somos demasiado buenas amigas, eso no iba a ser un impedimento para nuestra visita. Así que armados con nuestros mayores paraguas hemos descendido la primera rampa una vez pasado el torniquete de entrada. Nos han recibido árboles desnudos, dándonos la bienvenida a un parque completamente para nosotros solos. ¡Aún va a tener ventajas esto de la lluvia!

Enseguida llegamos a la primera cascada y empieza el baile de cachivaches: aguanta el paraguas mientras montas el trípode y le pones el filtro a la cámara. Consigo que mi padre haga de pinche fotográfico y me tape con el otro paraguas mientras tanto. ¡Sobretodo, tapa la cámara! ¡Qué duro es viajar a veces con un frikie de la fotografía, aunque luego tiene su recompensa en que las fotos de tu viaje molan!

Mientras caminas entre las primeras cascadas y grutas del recorrido, sigues pensando de dónde narices sale tanta agua, si sólo unos kilometros atrás todo lo que había era tierra seca. Entre foto y foto, te paras y piensas ¡Estos monjes sí que vivían bien! No hay nadie, por lo que no molestas en medio de las escaleras que suben hasta la parte de arriba de la cascada. Cuidado no patines, sigue lloviendo.

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La impresionante cascada de la caprichosa

El recorrido pasa por diversos puentes, construidos sobre el cauce del río Piedra, y escaleras arriba y abajo, sin dejar nunca de lado el agua. ¡Por fin deja de llover, sólo caen algunas gotas residuales! Ahora es el momento de la foto de equipo sin tener que preocuparse de que uno de los dos cubra la cámara con el paraguas.

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¡Aprovecha que no llueve!

El echo de estar solos le da todavía un toque más mágico al lugar, te quedarías sentada escuchando sólo el ruido constante del agua durante horas, aparte de mirar hipnotizada la espuma del agua ¡Seguro que en verano te tienes que pelear con los autocares de jubilados para poder hacerte una foto sin que se te ponga nadie delante!

Uno de los tramos más bonitos (aunque también complicados y no recomendables para gente con claustrofobia) es la bajada a la gruta Iris, por unas escaleras estrechas por dentro de la roca que bajan paralelas a la gran cascada de la Cola de Caballo, una caída de agua de 50m. El agua cae con tanta fuerza que en la gruta Iris necesitas paraguas (suerte que nosotros ya lo llevamos de serie hoy) para no mojarte con el agua que salpica al final de la caída, aunque en verano debe ser de agradecer el remojarse un poco.

El camino sigue, pasando por una zona con maquinas de vending y lavabos, hasta el lago espejo, un lago tan cristalino y tranquilo que en días sin viento (hoy no es el caso), su superfície refleja completamente el entorno y las montañas de piedra rojiza que envuelven la zona.

Para evitar que la gente se cruce en la bajada angosta, el camino de vuelta sube por el otro lado del cauce del río. Al llegar arriba, justo dónde está la bifurcación de bajada, nos encontramos ya con más gente. Se acaba la exclusividad, pero no importa: estas 3 horas de pleno contacto con la naturaleza en este paraje tan singular ya forman parte de nuestros recuerdos.

Antes de subir la última cuesta, vuelvo a las primeras cascadas, para poder fotografiarlas tranquilamente sin lluvia y sin pelearme con todos los cachivaches. ¡Ahora sí!

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En total hemos tardado 3 horas en hacer todo el recorrido, pero ten en cuenta que ha sido una visita sin prisas y de desconexión, dónde ha habido sesión fotográfica, montaje y desmontaje de chismes y postureo, por supuesto.

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Postureando bajo la lluvia

Claro que puedes recorrerlo en menos tiempo, pero yo de ti me reservaría una mañana si eres un amante de la naturaleza y quieres disfrutarlo al máximo.

Ideal para ir con niños (y con perros)

En todo el recorrido el acceso al agua está separado por vallas de madera, por lo que es ideal para ir con los peques (siempre y cuando ya hayan superado la etapa carrito, para no tener que ir cargándolo arriba y abajo) por su seguridad y belleza. A mitad del camino, además, hay un parque infantil que tentada me ha tenido de subirme a los columpios.

Los peludos también son bienvenidos, aunque eso sí, deben ir atados durante todo el recorrido.

La visita al monasterio

Hasta ahora del Monasterio de Piedra sólo he hablado de la parte natural, la que a mi personalmente me ha traído hasta aquí. Pero la visita se complementa con la entrada al monasterio cistercense. El tiquet incluye la visita guiada, pero sólo hay dos por la mañana y tarde al ser invierno (en primavera hay más turnos), así que tendrás que enterarte bien en taquilla para poderte distribuir el tiempo. En nuestro caso era a las 10am y a las 13, por lo que hemos optado por esta segunda.

La visita guiada empieza por el claustro de este monasterio del siglo XIII, que ha sufrido a lo largo de su historia varios asaltos, el más visible de ellos en la capilla al aire libre, precisamente porque se llevaron las tejas. Pasamos por el gran refectorio dónde comían los monjes y el calefactorio, así como por la sala capitular, construida bajo los cánones del gótico.

Quizás lo más espectacular del monasterio es la parte externa, que una vez estuvo cubierta con una cúpula, pero fue víctima de los espolios y saqueos y ahora conserva sólo las paredes, que han sido testigos de tiempos mejores, cubiertas en las noches claras por un cielo estrellado.

Dentro del monasterio también hay el museo del Vino. Calatayud tiene Denominación de orígen y alí se explica, en una zona habilitada, cómo hacían vino los monjes y las diferentes variedades. ¡Sólo falta una pequeña degustación del caldo propio!

En Resumen

La visita al monasterio de piedra está altamente recomendada, como plan de medio día aproximadamente. Combina naturaleza con comodidad y es apta para todos los públicos (incluso para aquellos más perezosillos). Aquí tenéis un video resumen:

INFO PRÁCTICA

¿Cómo llegar?

Desde Barcelona/Zaragoza/Madrid hay que coger la A2 y coger una de las dos siguientes salidas: 204 (Alhama de Aragón – Monasterio de Piedra) o 231 (Nuévalos – Monasterio de Piedra). Desde ahí la carretera local A202 nos llevará hasta Nuévalos, el último pueblo antes de llegar al monasterio de piedra. Hay un parking dentro ​de las murallas (habilitado en invierno), no hagáis como nosotros y lo dejéis en el de la entrada a la derecha, especialmente si llueve.

Desde Zaragoza o Calatayud hay autobuses que cubren el trayecto, podéis mirar los horarios aquí

¿Cuánto cuesta?

La entrada combinada del parque, el monasterio y el espectáculo de aves rapaces cuesta 15.50€ para adultos y 11€ para niños (4-11 años) y jubilados, ¡aunque  si la compras por internet tienes un 5% de descuento!

Horario

El recinto del Monasterio de Piedra está abierto de 9-19 (de abril a septiembre) y de 9-18 (de octubre a marzo). Las visitas guiadas al monaterio cisterciense son todo el año, de lunes a domingo: 10:00 a 13:00 y de 15:00 a 17:00 h. Hay que tener en cuenta estos horarios de visita para poder planificar el paseo por el parque natural.

 ¿Dónde comer y dormir?

En el propio recinto puedes dormir en las celdas del monasterio, reconvertidas en habitaciones de hotel, además de darte un tratamiento relajante en el Spa.  Pero como hemos ido antes de que empiece la temporada turística, éste estaba cerrado (¡aunque queda apuntado en mi to-do list!). Por eso nos hemos quedado en Calatayud, aquí dónde comer y dormir en Calatayud.

 

Sobre El Autor

Infectada del virus viajero sin ganas de curarse. Fotógrafa que prefiere viajar sin equipaje. Sinceridad ante todo, escribo sobre experiencias vividas. ¿Te animas a seguirme en mis viajes?

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