Nuestro periplo por tierras aragonesas (tras visitar el Monaterio de Piedra y Albarracín) finaliza en la Ciudad del Amor, que no es otra que Teruel. Durante muchos años los vecinos de esta capital de provincia utilizaron el lema de “Teruel existe” para reclamar mejores conexiones con el resto de capitales, como Zaragoza o Valencia, algo que no consiguieron hasta 2008, cuando Teruel se unió a Zaragoza gracias a la autovía Mudejar y con motivo de la Expo 2008.

Teruel sí existe

Sí existe, y es en parte gracias a la leyenda de sus amantes, los amantes de Teruel, que pasa de padres a hijos. Tal es la importancia de Isabel y Diego que el tercer fin de semana de febrero (justo después del de los enamorados), la ciudad se viste de gala y sus ciudadanos desempolvan sus ropas medievales para representar la historia de los amantes y ambientar las calles como las de la época, con mercados medievales incluídos. Una experiencia que sin duda debe merecer la pena y que nosotros nos apuntamos, ya que hemos ido la semana antes (para San Valentín) y ya se empieza a notar en el ambiente la semana grande de celebraciones.

¿Qué ver en Teruel?

Aunque es la capital de provincia más pequeña de España, hay mucho que ver. Y se puede hacer de dos formas, por libre (¡te aseguramos que la visita es rápida, pues todo está muy cerquita) o con El Andador, que nos van a explicar las diferentes corrientes artísticas de la ciudad, las leyendas y creencias de la ciudad. Como nosotros quedamos tan encantados en Albarracín, ¡no dudamos en repetir! Lo mismo que nosotros ha pensado mucha gente, ya que volvemos a ver caras conocidas y tenemos la suerte que la dicharachera y habladora Isabel sea nuestra guía de nuevo.

El Torico

plaza del Torico

Plaza del Torico

La visita guiada de El Andador empieza en la plaza del Torico, centro neurálgico de la ciudad, que además acoge un mercado de trufa fresca. La foto está tomada a las 8 de la mañana de un domingo, cuando aún apenas han puesto las calles. En el centro de la Plaza, el emblema de la ciudad: el torico y la estrella.

Cuenta la leyenda que la única forma que tenían los moros de luchar contra los cristianos que habían rodeado el castillo arabe fue soltando manadas de toros con fuego en las astas en los campamentos cristianos, de forma que estos arrasaban con todo. Los cristianos pudieron contenerlos, pero vieron uno a que corría por una cima cercana, siguiendo una estrella. En un momento determinado, aquel toro se paró, miró a la estrella y bramó hacía ella, lo que interpretaron como una señal para fundar aquí la ciudad de Teruel.

Es por eso que el torico es el símbolo y orgullo de la ciudad, y está situado en lo alto de la columna que hay en el centro de la plaza de su nombre. Los turolenses tienen 2 teorías sobre su diminuto tamaño:

  1. Como los cristianos lo vieron desde lejos, así lo representaron
  2. No había dinero para una fundición más grande

Pese a su tamaño, ¡la figura del torico es maciza y pesa 54kg! Cada año durante las fiestas, los mozos hacen una torre humana (similar a nuestros castellers), para ponerle un pañuelo y dar por iniciadas las fiestas.

Hubo un tiempo en que el suelo de la plaza estaba iluminado por luces rojas y blancas, en simbolización de la unión de dos ríos (el Guadalaviar y el Alfambra) que crean el Turía, pero era demasiado caro de mantener y actualmente sólo quedan unas pocas luces.

Teruel Mudejar

Si por algo es conocido Teruel es por su riqueza en edificios mudéjares, tanto que éste es Patrimonio de la humanidad. Ante todo destacar que el mudejar no es un estilo arquitectónico, sino una forma de construcción, en base a los materiales que usan. Proviene de “Mudayan” (aquel al que le está permitido quedarse) y es porque los musulmanes tenían fama de ser muy buenos constructores.

4 son las torres que dominan la ciudad, con una doble función defensiva y de paso, por ese motivo todas tienen una arcada en la parte inferior, para permitir el paso de los carros: San Pedro, San Martín, el Salvador y la de la Catedral.Es aquí dónde la narración de Isabel cobra protagonismo, pues personaliza la historia de cada torre, así como los detalles de la construcción de cada una de ellas, manteniéndonos hechizados hasta el final de la visita

Una historia de amor entre dos torres

Cuenta la leyenda que ambas torres nacieron fruto de un triangulo amoroso, protagonizado por dos amigos, Omar y Abadlá. Ambos estaban enamorados de Zoraida y cuando fueron a pedir su mano al padre, este dijo que se la daría a quien construyera antes la torre más alta y más bonita de la ciudad. Ambos empezaron una frenética carrera para acabar su torre, mientras esta estaba cubierta con andamios para que su rival no pudiera ver el progreso de las obras. Omar la acabó en primer lugar, pero tras mostrar su obra a la ciudad, se dio cuenta de que estaba torcida, por lo que puso fin a su vida saltando al vacío desde lo más alto de la torre de San Martín. Un par de semanas después, Abadlá acabó su torre, preciosa y perfectamente recta, que le valió la mano de Zoraida.

Torres llenas de simbología

Aunque los cristianos mandaron construir torres sin ningún tipo de simbología, los musulmanes encargados de la construcción fueron más hábiles. En primer lugar, utilizaban materiales “perecederos” como el ladrillo o la argamasa, pues sólo Alá podía ser eterno, ningún edificio podía persistir para siempre. En segundo lugar, en todas las torres está presente el color verde porque es el representativo del islam, que acaban combinando con el blanco. De esta forma sabían que las habían construido musulmanes. Es curioso ver en los capiteles que sujetan las ventanas de la Torre de San Pedro los símbolos de todas las religiones que han pasado por la ciudad: la mano de fátima, las llaves de San Pedro y un símbolo judío, que es la escenificación de la convivencia entre religiones. Además, en cada una de las torres predomina un color de cerámica, en combinación con el verde.

Modernismo en Teruel

En la misma plaza del Torico hay algo más que llama la atención, especialmente a los que venimos de Barcelona. Es un edificio azul con detalles florales, que nos recuerda mucho al modernismo de la ciudad. Isabel nos explica que efectivamente hubo un discípulo de Gaudí que se trasladó a tierras turolenses para realizar sus creaciones, el tarraconense Pau Monguió. Como aquí, el modernismo se asocia a la burguesía, una clase social que quería demostrar su poderío a través de las fachadas de sus casas, pintadas de colores llamativos y decoradas con forjados y motivos florales y con una estructura que busca romper simetrías y dónde predominan las formas curvas. La ruta modernista es uno de los itinerarios turísticos que se pueden seguir en la ciudad, aquí podéis encontrar otros edificios.

Los Amantes de Teruel

Nuestra visita guiada no podía acabar dejándonos con la incognita de los Amantes de Teruel. ¿Quiénes fueron y por qué son famosos para la ciudad? Isabel nos lleva hasta la Escalinata, una construcción neo-mudejar del siglo XX que pretende recoger los elementos del mudejar de la ciudad, a la vez que servir de nexo entre la estación de ferrocarril y la parte antigua, salvando un desnivel de 144 escalones (¡menuda impresión se debía llevar el viajero!).

Isabel y Diego se conocían desde pequeños, pero cuándo Diego fue a pedir la mano de Isabel a su padre, pero al ser el hermano de enmedio, decide ir a la guerra para tener algo que poder ofrecerle. Pactan un período de 5 años con el padre de Isabel. A los 3 años, llegan noticias de la muerte de Diego e Isabel prefiere esperar hasta los 5 años antes de casarse con otro hombre, que ya le ha buscado su padre. Se cumplen 5 años de la marcha de Diego y la falta de noticias propicía el enlace de Isabel con el señor de Albarracín. Justo ese mismo día entra Diego (¡ahora es tarde!) en la ciudad y al enterarse de la noticia, consigue reunirse con Isabel la noche de bodas para pedirle una única prueba de amor. Sólo le pide un beso, un beso que demuestre que aún lo quiere y que Isabel le niega, al ser ahora una mujer casada. Tras la segunda negativa, el corazón de Diego deja de latir, cayendo fulminado al instante. Durante la ceremonia del entierro, Isabel se acerca al feretro y le da el beso que le negó en vida, muriendo ella también en el acto.

Esta bonita y triste historia de amor se recrea cada año, el fin de semana después de San Valentín, por lo que es la mejor época para visitar la Ciudad del Amor.

 La mejor panorámica de Teruel

Antes de finalizar nuestra visita, Isabel nos desvela un secreto bien guardado: dónde tener la mejor panorámica de Teruel. Para ello hay que ir hasta el Museo Provincial, de entrada gratuita, y subir hasta su azotea. Ante nuestros ojos (y a nuestros pies) tenemos la ciudad y alcanzamos a ver las cuatro torres mudéjares, teniendo la cúpula de la Catedral en primer plano.

skyline teruel

La mejor vista del skyline de Teruel

INFO ÚTIL

Las visitas de El Andador no son cada fin de semana, por lo que es recomendable mirar en su página web el horario para las visitas a Teruel.

Precio: 3,5€

Duración: poco más de 1,5h

Punto de encuentro: Plaza del Torico

 

¿Dónde dormir?

Nosotros pernoctamos en el Hostal Aragón, situado en la Calle Santa María, a escasos metros de la Plaza del Torico. Como es zona peatonal, tuvimos que dejar el coche en la zona del Acueducto, unos 200m antes. La habitación doble con baño nos salió por 40€ (hay que tener en cuenta que era el fin de semana de San Valentín, por lo que es posible que hubieran subido algo los precios).

Sobre El Autor

Infectada del virus viajero sin ganas de curarse. Fotógrafa que prefiere viajar sin equipaje. Sinceridad ante todo, escribo sobre experiencias vividas. ¿Te animas a seguirme en mis viajes?

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