Nuestra escala en Dubai se nos hizo muy corta. Nada más llegar, el immenso aeopuerto que parece de día.

De camino a casa del cs prácticamente no pudimos ver nada, pues había una niebla que lo cubría todo: ( en la autopista de 6 carriles que atraviesa la ciudad!
Por la mañana, y pese a la buena voluntad de Ibdu, la excursión al Atlantis (fin de la Palmera) y al Burj Al Arab quedaron empañadas también por la niebla. Tengo que admitir que me voy con la espinita clavada de no ver el Burj, que sé que se escondía detrás de la niebla. ¡Ah por cierto, en la playa hay unas caseta con wifi gratis, minipunto!

MEZQUITA JUMEIRAH

Seguimos com la visita guiada gratuita a la Mezquita Jumeirah, la única de la ciudad abierta a no musulmanes. Después de la Gran Mezquita Azul, esta se queda pequeña pero dan una explicación muy interesante sobre el Islam, dentro del programa «Open Doors, open minds» para el conocimiento de la cultura.

MERCADOS DE DUBAI

FISH MARKET

Rumbo al Hyatt Regence, en el barrio de Deira, un hotel con pista de hielo en su interior. Eso sí, pocos coches pepino vi para lo que yo esperaba. Con el grupo iniciamos ruta en el mercado del pescado, que me encantó. Lleno de bichos vivos, pescados gigantes transportados en carretillas y mucha vida local.

LOS SOUKS

Luego fuimos a los zocos del Oro y de las especias. El primero impresiona por la cantidad de joyas que hay expuestas, de todos los tamaños, diseños y precios. El segundo vuelve a perder frente a Estambul, pues es una calle con algunas especias, pero no se puede pedir todo.


Cruzamos el río con los abras (1DH), una embarcación tradicional, y ahi nosotros dejamos ya el grupo para dirigirnos al centro comercial Dubai Mall, dónde está el edificio más alto del mundo, que merece post a parte.

abras en Dubai


De camino caí que había olvidado el recibo de los tiquets en casa, ¡menos mal que Dios da Wifi grafis a quién no tiene cabeza!!!

DUBAI MALL

Aunque nosotros no somos de ir de compras, pasamos por el Dubai Mall, ya que está allí se encuentra el acceso al Burj Khalifa.
El Dubai Mall sí que refleja a la perfección la imagen de Dubai: immensidad, lujo y ostentación. Hay de todo, ¡hasta un aquarium y una pista de hielo!

Hasta aquí la parte turística. Ahora empieza nuestro Pekin Express, o la odisea de no perder un vuelo internacional.
Antes de marchar teníamos que volver a casa de Ibdu a recoger la mochila y devolverle las llaves y las tarjetas de metro. Vive un poco lejos del centro pero bien comunicado con metro. A las 1946 cogiamos el metro y a las 2026 e bus para la zona residencial The gardens. Resulta que hay The Gardens pequeños y los grandes y nosotros bajamos en los que no eran… Mi móvil al 11% de batería y él en la mezquita. Empiezan los nervios, pues todo el mundo nos dice que los Garden son esos hasta que un señor se ilumina y dicr que hay dos! Así que taxi (llevabamos solo 19dh, de los cuales 17 eran para el tren) a casa de Ibdu, 6dh. En casa estaban la polaca y su madre, tambien sin dh porque era su ultimo dia. Así que al salir del edificio vi un señor que se metía en el coche, pique en la ventanilla y le expliqué el percal, pidiendole si nos podía acercar al metro. Al ver que mi padre venia detrás medio corriendo, miro a la mujer para pedirle permiso y nos dijo que adelante.
Nos dejo a la estacion y sali corriendo con las dos mochilas para comprar los billetes (Santa VISA). Justo entraba el tren de las 21.11. Teníamos por delante 26 paradas de metro, suerte que llega directamebte a la terminal, porque esto nos pasa eb Barcelona y ahi nos quedamos.
2205 llegamos a la terminal (embarque a las 22.25) y tenemos que enfilar el largo pasillo hasta el control de seguridad, que por suerte está vacio. 22.15

De allí a la puerta, en teoria la B14 pero cuando llegamos nos dicen «B2, change» y vuelve a correr. Conseguimos llegsr a la puerta, total el embarque se realiza con jardinera (autobús) y nos toca esperar.

Me voy con una impresión fantástica de Dubai, una ciudad a la que volver en la que la que la gente deja los coches abiertos y en el metro no escuchas constantemente el «cuidado con sus pertenencias» porque simplemente no roban

Sobre El Autor

Infectada del virus viajero sin ganas de curarse. Fotógrafa que prefiere viajar sin equipaje. Sinceridad ante todo, escribo sobre experiencias vividas. ¿Te animas a seguirme en mis viajes?

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