Si llevas más de dos días en Siem Reap, es posible que estés un poco cansado de tanto templo. Te propongo un plan alternativo, que además te mostrará otra parte de Camboya: las aldeas flotantes.

floating village

Decía Einstein que el tiempo y el espacio son relativos, y tenía razón.
Las distancias son relativas, tardamos lo mismo en volar desde Pekin a Siem Reap que en recorrer los 65km que separan esta ciudad de Battambang. El Angkor express parece no hacer justicia a su nombre. Y es que coger el barco a Battambang desde Siem Reap es una buena excursión de día entero.

Nos recogen en el Green Valley, un hostel que parece ser el no va mas de los mochileros, a las 7.45 (el barco “sale” a las 7.30) y pasamos con la furgoneta por un polvoriento y bacheado camino entre arrozales. Al llegar, hay varias barcazas aparcadas. Las medidas de seguridad del barco son un chaleco por banqueta de dos, y no todas tienen. El tamaño de las mochilas medio de cada pasajero es similar al de una banqueta. Aunque todo el pasaje seamos turistas, que quede claro desde el principio que el ir a Battambang en barco no es como dar un paseo en las Golondrinas, sino que requiere un día entero y mucha agua,por lo que se convierte en un plan más dentro de tu esquema de viaje.

El trayecto

Tardamos un rato en llegar a las aguas del Tonle Sap,el lago más grande de Camboya, en el que hay un montón de aldeas flotantes. Se nos acerca una lancha al barco, este frena y sube una señora, con sus bolsas y sacos. Esta operación se repetirá a lo largo del recorrido varias veces.

barco battambang

El barco no para, pero la gente sube

Algunos pasajeros suben al techo de la embarcación, al cuál “sólo” pueden subir 5 personas, pero el barquero se cansa de avisar y llega a haber unas 10 personas arriba. En la proa se esta mejor, con el fresquito de cara. Importante: llevar mucha crema solar ya que si decides subirte al techo o disfrutar del trayecto en la proa, tienes muchos números de quemarte.

Durante las tres primeras horas a cada pueblo se desenfundan las cámaras, en busca de una foto de la vida en las aldeas, pero luego empieza a hacerse muy monótono el binomio aldea-bosque que la mayoría acusamos el madrugón y vamos cayendo fritos. Para muchos el ruido del motor es como una nana.

A mitad del recorrido el barco para 20minutos en una de las aldeas, a modo de pitstop para comprar comida y bebida. El lavabo es, como era de esperar, un agujero entre tablones.

Después de este breve parón para comer, todavía nos quedan prácticamente 4 horas para llegar a Battambang, ya que el rio es más zigzagueante y la barca tiene que ir esquivando unas gruas de pesca hechas de bambú. La llegada a Battambang es inconfundible: el barco se acerca a la orilla y hay todo de conductores de tuk-tuk intentando llamar la atención, ya sea para llevarte al hotel por 0,5$ o bien para recomendarte un hotel, una buena opción si vienes sin nada contratado.

Como siempre, nuestro vídeo de la experiencia:

–INFO PRACTICA —

¿Cuánto cuesta?
El billete para el trayecto Siem Reap – Battambang cuesta 20$ si se compra en el mismo puerto, pero hay que llegar hasta allí (y el camino, aunque bonito, no es muy agradable para un tuk tuk), por lo que es más recomendable comprarlas en alguna agencia del centro de Siem Reap o preguntar en el hotel dónde os alojeis si os las pueden conseguir. Nosotros las pedimos al guesthouse dónde nos alojábamos y pagamos 23$ cada uno.
Para volver a Siem Reap hay buses desde las 7am, cuestan 4,5$ y en unas 4 horas te devuelven a la ciudad.

HORARIO
En teoría sale a las 7.30 am y te pasan a buscar a las 7am, pero ya has visto que del dicho al hecho hay un trecho, y acabamos saliendo a las 9.15. Si estás en el punto de recogida, no te preocupes, ya vendrán. Simplemente asegurate de que el staff se entere que esperas al autobús del barco de Battambang (enseñar el billete y decir Battambang es suficiente). La duración del trayecto depende de si es temporada seca o húmeda, y puede variar entre les 4 y las 9 horas (recuerda: agua, comida y crema de sol)

Sobre El Autor

Infectada del virus viajero sin ganas de curarse. Fotógrafa que prefiere viajar sin equipaje. Sinceridad ante todo, escribo sobre experiencias vividas. ¿Te animas a seguirme en mis viajes?

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