Prácticamente el 100% de las personas que visitan Siem Reap lo hacen atraídas por el complejo arqueológico de los templos de Angkor. Pero es posible que después de un día entero subiendo escaleras imposibles, viendo bajorrelieves y jugando a ser Indiana Jones, estés un poco cansado de tanta piedra y quieras algo un poco más emocionante y menos contemplativo.

Verás que la oferta turística gira en torno a los templos, pero existe una alternativa que te arrancará un WOW tan grande casi como la primera vez que ves el gran templo de Angkor Wat. Se trata del Flight of the Gibbon, un circuito de aventuras en los árboles construido dentro del conjunto monumental.

¿Y eso qué es lo que es? Se trata de 10 tirolinas y 4 puentes que unen los árboles más altos de la selva, de forma que tu puedes moverte entre ellos como si fueras un gibón.
Aunque hay dos parques más en Tailandia, el de Siem Reap tiene la peculiaridad que se encuentra dentro del mismo recinto de los templos, por lo que para acceder necesitas tener el ticket de 1,3 o 7 días (y sí, significa perder un día de visitar templos)

la jungla desde arriba

El lujo de ver la jungla desde arriba

¿Te imaginas ver la selva desde arriba, a vista de pájaro? ¿Y saltar entre los árboles como si fueras tarzán? Pues esa es la sensación que tienes al realizar esta actividad.

Seguridad ante todo

Te ponen el arnés, el casco y te dan las 4 normas de seguridad. El sistema de anclajes cuenta con doble mosquetón, por lo que es casi imposible que pase nada, además que tu no manipulas el dispositivo, ya que hay dos monitores en todo momento.

mosquetón de seguridad

Sistema de doble mosquetón

Si llevas cámara o móvil, te dejan subirlo bajo tu responsabilidad (yo subí con la compacta cruzada del hombro y no pasó nada), si tienes go pro pregunta por el casco con enganche para ponerla (el clip tienes que llevarlo tú)

A la aventura

Una vez te han explicado las normas de seguridad, empiezas a subir (atado a la línea de vida) a la primera plataforma, situada cerca de la copa del árbol. De allí parte la primera de las diez tirolinas, que conectan los árboles entre sí. Esperas tu turno, el monitor te asegura, haces posición de sentadilla y te dejas ir adelante. ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssstttttttttttttt fiuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu Este es el sonido que haces mientras pasas por entre los árboles (tranquilo, están a suficiente distancia como para que no desayunes hojas). Y así 9 veces más.
La tirolina más larga mide 300 metros y sale desde una plataforma que está situada a 45m sobre el suelo.
¿Vertigo? La verdad es que yo no tengo miedo de las alturas, pero en ningún momento nadie del grupo hizo comentario de sentir miedo.

Tras dos horas de adrenalina, llega el final del circuito: un rapel vertical para llegar hasta el suelo. Digamos que es como bajar en ascensor, pero sin la caja. Hora de ir a comer.

Antes de ir a comer, os dejo nuestro vídeo, grabado con Xiaomi Yi Cam y Lumix Lx100 (4k) para que os hagáis una idea de lo divertido que es 🙂

Educación mediambiental

Durante el recorrido se hace una pausa, en la que aprovechan para explicarte conceptos botánicos del bosque que tenemos a los pies y el proyecto de reintroducción del gibón, motivo por el cuál se les ha permitido construir dentro del recinto histórico. Actualmente hay dos adultos en el parque y una cría, pero verlos es prácticamente imposible (por lo que la publicidad es, en ese aspecto, un poco engañosa)

Comida incluída, pero no la bebida

El precio de la actividad incluye una comida en un restaurante cercano, por lo que el grupo se monta en la furgoneta y os llevan hasta el lugar que tienen pactado. El menú es cerrado y van sacando platos, que tienes que compartir con 3 personas más de tu mesa, tú sólo pagas la bebida.

FlighOfTheGibbon (60)

Conclusión

En definitiva, se trata de una actividad muy divertida para romper con la monotonía de templos que puede resultar Angkor Wat, aunque es posible que se vaya un poco del presupuesto, especialmente si viajas de mochilero. Pero la sensación de volar por entre los árboles y de ver selva hasta allí dónde te alcanza la vista es única. La actividad no conlleva ningún peligro y todo el mundo la puede realizar (exceptuando niños muy pequeños). La mejor prueba de ello es mi padre (el protagonista del vídeo al 90% porque alguien tenía que grabar), a quién se le hizo corto el circuito y salió encantado.

FlighOfTheGibbon (58)


INFORMACIÓN PRÁCTICA

¿Cuánto cuesta?

<style=”text-align: justify;”>El precio es de 119$/ persona si no tienes la entrada del recinto arqueológico y 99$ si ya te has hecho con ella. Recuerda que la entrada es válida para 1,3 o 7 días, por lo que después de realizar el circuito ese día podrás seguir recorriendo templos.

¿Cómo llegar?

En el momento de hacer la reserva te solicitan la información de tu alojamiento para venirte a buscar, ya que está dentro del complejo de Angkor (el transfer está incluído en el precio). Luego te devuelven al mismo lugar.

Sobre El Autor

Infectada del virus viajero sin ganas de curarse. Fotógrafa que prefiere viajar sin equipaje. Sinceridad ante todo, escribo sobre experiencias vividas. ¿Te animas a seguirme en mis viajes?

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