Tenemos ganas de verano, de sol, playa y chiringuito. De pasar todo el día fuera y volver a casa un poco más morenos. Eso implica escoger entre dos opciones:

  1. Bocadillo o túpper, dentro de una nevera azul (ojo, tiene que ser homologada como dice Dani Rovira, si no no vale): gasto 0 y saber que nadie te va a quitar tu pequeña república independiente, ese trozo de playa por el que has tenido que pelear para poner la toalla.
  2. Ir a comer por ahí. «Ya que estamos fuera, ¡pues un día es un día!»

Es en este segundo caso en el que me voy a centrar. Desde que escogemos esa opción, si estamos en una zona medianamente turística, comienza un via crucis para encontrar un restaurante dónde no nos cobren un riñón por un plato de pasta congelado y que, por supuesto, nos dejen entrar con nuestras pintas playeras. ¿Quién no ha acabado pagando 20€ por un  plato combinado recalentado? Un primer consejo:  huid de los establecimientos con la carta el más de 2 idiomas, pues claramente están enfocados a turistas con poco gusto culinario.

Yo soy una enamorada de la Costa Brava catalana, ya lo veréis durante este verano. Normalmente me inclino por la primera opción, pues prefiero ir a playas que están un poco perdidas y no voy a deshacer camino para ir a comer. Pero con esta entrada os quiero ahorrar trabajo (y posibles dolores de estómago y cartera) si vais a una playa cercana a Blanes, la puerta de entrada de la Costa Brava.

Comer bien en la Costa Brava

¿Es eso posible? ¡Rotundamente SÍ! y además, barato. Eso sí, tendréis que sacrificar el comer en primera línea de mar. Os aseguro que no lo echareis de menos por unas horas.

Os quiero recomendar un restaurante de Blanes al que muy posiblemente no llegaríais nunca si no te lo recomiendan. Se trata de la Fonda Can Setmanes, un establecimiento familiar que se encuentra perdido en una callecita del centro de Blanes.

can setmanes

El local no acepta reservas y yo he llegado a tener que esperar en verano ¡de la cola que hay! porque el boca-oreja funciona. Evidenemente, la carta la tiene sólo en castellano y catalán.

Lo más destacable de este restaurante familiar  es su menú de tres platos y postre de cocina casera. ¡Todo  hecho en casa! Y lo mejor es el precio: 10€ entre semana, 15€ el fin de semana (incluye pan, vino y agua). Por si os ha entrado hambre, os dejo el enlace de los menús: 10€ diario y 15€ fin de semana

Hoy mi padre y yo hemos decidido darnos un homenaje. Nuestro menú ha sido:

ENTRANTES

PRIMEROS

SEGUNDOS

Y los POSTRES, ¡que no falten!

 

comer en costa brava

Cómo podéis imaginar, ¡después de tal comilona nuestro siguiente paso ha sido andar los 5 minutos que nos separan de la playa y echarnos una buena siesta!

comerencostabrava-17

Sobre El Autor

Infectada del virus viajero sin ganas de curarse. Fotógrafa que prefiere viajar sin equipaje. Sinceridad ante todo, escribo sobre experiencias vividas. ¿Te animas a seguirme en mis viajes?

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